sábado

EL VIENTO EN EL ACANTILADO


Mi obra es como mi modo de vivir: ni armoniosa, como la de los creadores clásicos, ni uniforme, como la de los revolucionarios tradicionales. ~ Max Ernst ~

Yo que iba de cuerdo voy a ver si me vuelvo loco. Si la vida me bendice y ahuyenta mis certezas, tan lejos de aquellos que se esmeran en la ganancia y en el estropicio de todo lo que no está hecho a su imagen y semejanza.  Nada diferente, en el fondo, a mis creencias de estar en posesión de la fórmula para acabar con este sufrir inclemente que nos envuelve, cual invisible sudario, desde el nacimiento hasta la muerte.  Voy a ver si me vuelvo loco para que no me huyan los perros ni los gatos, para que los pájaros no alcen el vuelo al eco de mis pasos y las huellas de mis pisadas dejen de ser un enigma infantil para los rastreadores nativos y otros adelantados silentes. Viviendo en medio de una apariencia, dentro de un cuerpo que emergió sin saber porqué, sobre este planeta perseguido por oscuros intereses que nos van esquilmando el agua y emborronando el aire. Deambulando de acá para allá, entre muecas y sonidos, estrechando manos y besando amigos, entre sonrisas y llantos ante las suposiciones. Durmiendo, con o sin sueños, antes de la neblinosa duermevela del amanecer.  Suponiendo, paseando, echando cuentas. Recitando ceremonias como un chamán, con la mirada en la luna como un licántropo, tomando el sol como un turista. Comiendo ascético, mientras guardo voto de castidad o me tiro al barro como Gargantúa, absoluto y pantagruélico sin medida ni razón: la soledad brama por algo de compañía, por socializar el exceso de abandono. Somos seres de contrastes en un mundo plural y multiforme, la vida es de una complejidad irresoluble; el misterio, dicen ¿y yo qué sé? La locura hay que merecerla, garabateó algún querido y maldito piantao, saltando por las aceras de la tierra al cielo. No alcanzo a medir mis posibles méritos para semejante premio. Salgo a los caminos y los recorro a voces, a risotadas, sin recato ni modulación de volumen. Los transeúntes esquivan la mirada y cabecean al alejarse entre el polvo que voy levantando al arrastrar los pies con grandes zancadas, o al patear errático violentos revuelos. Quién podría asegurar que estoy en mis cabales, que lo que escribo no es más que una manera de llamar la atención, una trompeta lejana, un escarabajo kafkiano, la resolución de una ecuación invisible.  No sé si la locura alcanzará mis dudas entre tanto cuerdo ansioso de guerras, hambrunas y otros desatinos infinitos. Sigo a la espera, sin esperanza ni miedo, por si cae alguna pera del olmo. Qué la vida les sea propicia, cigarras y hormigas, pasteleros de albañilería fina, convecinos terráqueos. Vale.

 

-José Alias texto y foto 

en "Margen para las notas"

viernes

Dibujos en el Agua (Diario MMXX)

 


Lo esencial está amenazado sin cesar por lo insignificante                              (René Char)

  
 
Una sensación de merecer me persigue sin cesar.
Un exceso de valoración me pudiera confundir...                                  
 (Rosendo Mercado)

   
Esta vida hay que tocarla de oído 
                                      (Allan Watts)

Un messenger de Daniel Ferreira desde Colombia me invitaba a colaborar en la nueva forma de la revista Corónica, ya había participado con textos diversos y casuales, para publicar una suerte de diario en el año MMXX de Nuestra Señora la Pachamama y de la pandemia que coronó al virus Covid 19.

Las reglas eran sencillas y atractivas: publicar lo que quisiera, sin pausas concretas y en la medida que mejor cuadrase a los temas. Me pareció un campo labrado y lleno de minas sin localizar; acepté.

Desde México, Catherine Rendón se encargaría de la edición, algo que ajustó siempre con claridad y eficacia; y ese fue el comienzo.

Lo que puede verse, leerse y quemarse después, si así les parece, es una versión libre de las entradas que de mayo a diciembre fueron viajando de España a Colombia, pasando por México, para volar allá donde algún lector o lectora quisiera ojear y hojearlas.

Para los recién llegados a este ágape, a veces salado otras agrio o dulce, cálido o destemplado, decirles que son bienvenidos a estas digresiones y disquisiciones varias ilustradas con fotografías de este autor que les agradece a todos su paciencia y lectura. Que la noche les guie y el día no les confunda, buenas tardes.

 
 

Escribir hasta olvidar el material, los garabatos, no saber si es barro o tinta, agua o fuego, ayer o mañana, recomponer  lo fragmentario, los presentes que se disuelven antes de poder atraparlos, poseerlos, fijarlos como mariposas con alfileres -esa terrible obsesión de los dormidos-.

Sólo átomos, partículas,  secuencias emergiendo de algún lugar sin nombre, dispuestos para el juego de espejos... la luna en el mar riela, en la lona gime el viento y alza en blando movimiento olas de plata y azul…(1mientras disfrutamos del espectáculo, mientras dure la guerra interminable, la paz inalcanzable, la pandemia inexplicable según los expertos y sus cálculos dentro de la tinaja; la ruleta sigue girando entre el rojo y el negro, no hay números para todos, las apuestas son a ciegas.

La poesía es un caracol nocturno en un rectángulo de agua. (2)

Las reuniones virtuales, las virtudes cardinales, como los puntos para enmarcar el espacio y otras invenciones parecidas. A ver si inventan una vacuna, dicen, y volvemos  a la normalidad de seguir atónitos y exhaustos, perdidos en el espacio: piedra papel tijera lagarto Spock. (3)

 (1) José de Espronceda

(2) José Lezama Lima

(3) Sheldon Cooper

 ...

La historia de un hombre es la historia de todos los hombres, escribió Fray Bartolomé de las Casas, aunque todas las atribuciones señalen a Borges. Nada nuevo acontece, sólo cambia el decorado, el maquillaje, el atuendo y sus complementos. Del hacha de sílex al misil, del papiro a la pantalla, del trueque al dinero sin solución de continuidad. Nada  nuevo, todo es puro saldo con algunos engarces de ocasión. Del paso tranquilo al jet-lag de cada día.  Todos los trucos tienen un mago.

 

Ahora pasa una pompa de jabón, un cometa, un suspiro invisible, un grito, la resolución de un enigma, pasa una oca, relincha un caballo, los dos tercios de la población han decidido dejar de respirar líquidos de colores, se alza el telón, una fiebre, la falda de la montaña. La brisa se desvanece, mi primer recuerdo está a punto de volver, no hay dos, la llama de una vela titila junto a un águila disecada, una nube de buitres me acompaña mientras paseo junto al muelle de la bahía silbando como Otis Redding, nadie alrededor, silencio.

 

¿Por qué tantas calaveras? Preguntaron a Keith Richard. La cara de todos, contestó sonriendo, como flotando en un riff… man blues.´

...

 

 

Con manos de vacío tomo el arado. 

Mientras camino, conduzco al búfalo.

                                                                            (Fu Daishi) 

 


 

 


Un retazo 

de tiempo y espacio 

Entre la niebla 

de la nada que todo 

lo muestra.

                                                                                                                                        jali@s 2021