viernes

Nada de Nombres (Diario de las Estaciones)



                             
La desaparecida

Si hubiera sido cuestión de suerte no la habría tenido más
clara, lo que no quiere decir que fuera buena. Me había
sentado, cómo cada mañana, en la mesa del rincón donde
la sombrilla me resguardaba del sol y de las miradas indiscretas,
la cerveza estaba fría y apenas se oía algo más que la
tenue música de fondo por los altavoces y siseos de conversaciones
en las pocas mesas ocupadas o en las gradas que
empezaban a llenarse para el primer pase.
Le reconocí enseguida, aunque apenas le había entrevisto
alguna vez cuando tendía la ropa los fines de semana en la
ventana del segundo piso que suponía sería la del salón, ya
que la de al lado mostraba una salida de humos y la más
alejada era apenas un ventanuco de cuarto de baño en una
construcción moderna, de varias plantas, que nos tapaba el
sol a las casitas bajas del patio.
Miró alrededor y se sentó en la mesa más cercana a la
salida, justo al otro extremo de la diagonal que nos separaba atravesando la piscina.
Una vez más ni pista de los niños, que ya era raro en ese
ambiente que empezaba a animarse, apenas quedaban unos
minutos para el espectáculo.

La cosa, para no andar con más rodeos, me volví a repetir,
era que él seguía tendiendo la colada cada sábado 
y entre otras prendas había camisetas, pantalones cortos y ropa
interior diversa de talla infantil, pero nunca se oía una pequeña
voz ni movimiento alguno relacionado con esa ropa.
Durante varios años una mujer con acento sudamericano
solía hablar con otra vecina mientras tendía esas mismas
prendas, u otras de similar tamaño y colorido hasta que, un
día, no se la vio más.
Pasaron los meses y cuando pensaba que ella habría tenido
que volver a su país por la crisis o por los motivos que
fueran, apareció el hombre y retomó la rutina de la ropa del
fin de semana como si nada hubiera cambiado.

Ya las gradas están casi repletas, poco a poco la música
de los altavoces va subiendo de volumen, se abren las
compuertas de la piscina y una animadora se desliza sobre
el agua agarrada a las aletas de dos delfines que parecen
sonreír a toda velocidad. El público aplaude como cada
mañana, los ayudantes dan pescado a los delfines, el tipo
de mis devaneos apura su cerveza y se dirige hacia la salida.
Los delfines depositan con suavidad a la animadora en la
esquina de la piscina, justo cuando el tipo se vuelve como a
cámara lenta y saca una pistola con silenciador del bolsillo
para, con un certero disparo entre las cejas, dejar a la animadora
llamando a las puertas del cielo. El público aplaude
esta parte, sin saber que no estaba prevista en el guión y que
la sangre no es maquillaje. En un instante, el hombre ha
desaparecido por donde entró.

Algún tiempo después, alguien colgó en la red un video
de esa mañana que sólo recogía la parte de la piscina, yo no
lo había visto, ni buscado, me lo dijo mi vecino que volvía
a cantar bajito. Miré las imágenes y volví a verlas de nuevo,
una y otra vez, hasta no tener la menor duda: la animadora
defenestrada y la vecina del tendedero eran como dos gotas
de agua, delfines aparte. No he vuelto a ver más ropa tendida
en aquella ventana de enfrente y los periódicos nunca
mencionaron el incidente de la piscina. Al final del video
había una dedicatoria que podías leer si activabas las notificaciones:
Con amor, Costello.

(José Alias. 
Nada de Nombres. 1ª parte :Verano)




Desde Chile

 Un libro lúdico, imaginativo, que sabe rasgarse la piel para mostrar el mecanismo interior de su funcionamiento. Con una escritura que combina sutilmente el registro coloquial con referencias cultas a la música, el cine y la literatura, cosa que se entiende pues el personaje es un escritor de un barrio del sur a quien los humos no alcanzan todavía a empañarle la mirada que pone sobre los acontecimientos menos trascendentales de su vecindario. Un personaje que no solo vive en la historia sino que al mismo tiempo la está escribiendo. En ese sentido, cabe la frase del Johnny de El Perseguidor: “Esto ya lo toqué mañana, es horrible Miles, esto ya lo toqué mañana”, que el personaje hace suya adecuándola a sus circunstancias: “Esto lo estoy escribiendo después” y que, al igual que otras (de Las babas del diablo, de El dinosaurio y de un gran número de relatos), más que de ornamento sirve para evidenciar la condición de un personaje que, en su rol de escritor, padece eso que por antonomasia padecemos todos los apasionados por esos largos paseos sin objeto que proponen el arte y la literatura: el éxtasis y la embriaguez de las palabras.
La trama, policial, es también cautivante y está adobada con finas notas de humor e ironía, con un buen manejo de la digresión e inmersa en una historia que, tal vez por concebirla en principio su autor como parte de un diario, permite pergeñar un personaje que el lector sentirá vivo, pues (tal como sugiere Borges en alguna entrevista) no lo deja naufragar solamente en el amor ni solamente en el miedo o la incertidumbre, sino que lo hace integrarse al mismo tiempo a ese universo de cosas nimias que conforman nuestra rutina diaria y en las que cotidianamente nos perdemos. En fin, que no encierra al personaje en forma exclusiva en el sentimiento y los intereses que va urdiendo la trama.
Nada de nombres es una novela que al igual que las manos de Escher se pinta a sí misma. El abismo que inauguran dos espejos enfrentados. La pregunta acerca de los límites entre la realidad y la ficción. Un divertimento literario.

-Rodolfo Lara Mendoza
(poeta y narrador colombiano)
Santiago de Chile, septiembre de 2018-


miércoles

Entretanto (Tu nombre entre mis dedos)


Nuevo poemario 

jali@s fotos

difícil asunto este del vivir y no morir en el intento 
a cada paso un repaso y la tristeza que se cuela cómo un animal disperso 
la noche bocarriba entre tibia y calavera que escribí antes 
alguna vez en otra parte 
ni el arte de la desilusión nos llena los versos ni sabemos ya 
a qué atenernos 
entre tanta zona boscosa asolada de turistas 
las botas de siete leguas en el estante 
a cada instante otra punzada derretida por los polos 
y el desierto 
cada vez más seco más cerca más inmenso.




Revoloteos de nictálope 

Me han nacido tres nidos de golondrina junto a la oreja derecha. 
Algunos consideran que es un problema. 
Nada más lejos. 
Durante el día acunan pensamientos frescos 
que vuelan sin detenerse. 
Y en la noche 
atentos y oscuros como un vencejo 
se cierran sin rechistar.



Con los cinco sentidos y alguno de paso 

Qué decir en estos tiempos de amnesia robotizada 
mostrar en estos momento de ceguera colectiva 
tocar para desnudar el corazón y sus músicas dormidas
Qué color para pintar un nuevo horizonte
un olor diferente al aire limpio y a la tierra mojada 
podrá devolvernos a nuestro lugar en este mundo
que se desmorona ante nuestra indiferencia suicida.
Qué rendija, hueco, pequeña luz, inocencia hemos de traspasar 
para volver justo ahí, al lugar donde somos, estamos 
y del que huimos como si fuera algo dañino, ajeno. 
Qué pregunta hemos de hacernos para que la respuesta inseparable 
nos devuelva lo que nunca, aunque así lo creamos,
hemos perdido.
La noche sólo es la mitad del día.



Al fondo del pasillo donde mi madre delira se bifurca la
galería, a la izquierda los terminales, a la derecha locos
sin fin. Y entre este laberinto de disturbios inconsolables,
un páter de presencia apocada con aspecto de santo que
tal vez esconda un sicario… 
pienso de forma automática mientras escribo:

En la planta de psiquiatría del viejo hospital
las ventanas están selladas
sin picaporte ni espera
Un ministro del Señor
se pasea indeciso
como un boxeador noqueado
entre las cuerdas
y los locos



***



jali@s 


turpin@graficasalmeida.com


*
Desde México esta reseña:

Entre tanto Festival Juan Rulfo, en mi estado natal, Jalisco, por los cien años del nacimiento del gran autor de "Pedro Páramo" y "El Llano en llamas", me di tiempo una mañana (gozosa) para, en San Gabriel (tierra que daba por suya Rulfo) y Sayula (lugar oficial y real de su nacimiento), darme "entre tiempo" (los vivos y los muertos se tutean en estas regiones), leer tu libro, José, "entretanto", tan original, diferente y cálido con el lector (virtudes que ya se encuentran poco en las Letras, y que tú, Rulfo, y Cortázar tienen).
 
Queda en el presente para mi sorpresa y compañía futura, esta parte: "Difícil asunto éste de vivir y no morir / en el intento"; vaya chispa de sabiduría y raro hallazgo. Solitos estos versos valen todo el libro.
 Resuena ese "entre tiempo" en el que trazó toda su obra Juan Rulfo.
Quedé meciéndome en la ternura, la protesta, y la añoranza de tus palabras: vuelas hasta las nubes, pero siempre con Tierra en las manos. (Sé que no es tierra rulfiana, pero a mí me supo a que sí, porque yo estaba en tierras de Rulfo, seca y árida, pero con cielo).
Te felicito y agradezco el privilegio que me diste en leerte.
Desde el sur de Jalisco,
Dante Medina

http://dantemedina.com/php/html/index.php/page/2.html




Un Asunto Provisional

UN ASUNTO PROVISIONAL es un divertimento jazzístico-patafísico y otras músicas 
al viejo estilo punk con algunos dibujos del autor intercalados en una historia 
de villanos y traidores a los que intentan parar un grupo de artistas diversos y multiculturales: Bamboleo Leobambo y sus colegas contra Basurascar y sus secuaces…




Otoño 2016

***
"Además yo tenía en las manos - ¿desde cuándo?-
un libro -escrito por mí, estoy seguro, pero cuándo y cómo no tengo ni idea-
en donde estaba previsto y relatado en letra gótica azul celeste todo lo que yo debía ver y todo lo que debía pensar a continuación. Las letras eran rostros."

                                                                                             (Alfred Jarry. L'opium)

































bares con olor de humo

(Extractos del diario de Bamboleo Leobambo)




“Los seres son un punto, uno diminuto en la inmensidad
que podemos suponer pero no abarcar.
Pura química volátil y azul”. (WW Heisenberg)



La idea del relato había sobrevenido en largas noches 
difuminadas en tugurios de mala muerte
donde la música sonaba alta y el ruido 
era apenas un fondo sin forma pero con mucho colorido.
La clientela y el personal de detrás de la barra se comunicaban a gritos inaudibles 
que los gestos y miradas traducían en güisquis, cervezas y combinados varios 
para paliar la sed, que no era de agua. 
Sin futuro y sin esperanza esas noches se convertían en amaneceres 
que nos dejaban sin cara ante el espejo que no queríamos mirar. 
Algo había que escribir, algo para olvidar el terrible desespero y la apatía 
de una vida perdida a la sombra de un dominio asfixiante, corrupto y mentiroso 
que se extendía por el planeta sin apenas fisuras. 


Contarlo tal cual
habría sido otra crónica periodística, ya había
demasiadas, o en el peor de los caso un mal
panfleto. Así es que me acordé del viejo Boris,
del irreverente Vernon, el trompetista, el inventor,
el poeta, el genio narrador que se adelantó
a los Stones y murió joven para tener un cadáver 
agradable, y cabalgué en su espuma de los
días, ese estilo fluido en el que cualquier cosa es
posible, para contarlo y no morir de asco entre
tantas baladas de borregos clónicos y desatinos
de malnacidos sin corazón. Porque nada es tan
sólido cómo nos contamos, pura agua entre los
dedos, aunque pensemos que son callejones y
en la calle todo es guerra… que canta Rosendo Mercado.



un asunto provisional by josé alias is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

domingo

julio y carol -crónica de un amistad-




LOS AMIGOS
__________


QUERIDO JULIO:

Una vez más le escribo una misiva porque desde mi primera carta, va para un año, han sucedido cosas que me parece importante comentarle, pues de alguna manera le atañen, ya que tienen que ver con personas y situaciones conocidas por ambos. Le comenté en la primera correspondencia mi nostalgia por la imposibilidad de encontrarlo por París, esa ciudad que usted convirtió en latinoamericana, así les pese...
Le hago está acotación porque fue su amigo, y ahora mío, quien se hace llamar José Alias, entre otras chapas menos conocidas, el que me regaló un libro de autor donde cuenta sus andanzas con usted y con Carol, las cartas que se cruzaron y las fotografías que los fijan en los lugares que compartieron en Madrid y en París. Por José ratifique lo ya sabido, su enorme capacidad de ternura y su proverbial manera de convertirse en un pastor de nubes. El libro, que leí de un tirón en un viaje de Madrid a Granada, me conmovió por su sinceridad y por ser un homenaje a la amistad, me hizo recordar también varios pasajes de su obra, entre ellos el que le cito y me perdona si encuentra alguna pretensión de sabiboberia o de arrogancia.
Insisto en lo que dije a José cuando me pidió mi comentario sobre su primer intento libresco, “este libro, me emocionó mucho, no sólo por lo que cuenta, sino por ser un sincero y cálido homenaje a la amistad”. Así que más que una mera crónica de una amistad, este libro es una personal y singular manera de expresar el especial cariño que tenemos por los amigos y que se da a través de los años o de pronto en una noche de plegarias gozonas, reunidos en esos templos de oración verdadera que dice el sufí que son los bares.
Documentar la amistad es algo que olvidamos o dejamos de lado, inmersos como estamos en un mundo dispuesto a robarnos el alma, a esquilmarnos la fantasía como bien lo alerta Michael Ende en ese bello libro La historia interminable, que tendría que convertirse en lectura obligada para estos aciagos tiempos, pero del que me temo los hombres de gris que nos roban el tiempo han conculcado todos sus ejemplares. Porque documentar la amistad es poner en evidencia que recuperamos la ternura, la ternura de hombres a la que estamos obligados si queremos participar nuevamente del afecto, de la comunión de lo humano. De ahí la importancia de libros como el que José Alias nos entrega en esta nueva edición y frente al que no puedo dejar de aplaudir como si al terminar su lectura me encontrara en un tiempo donde los cielos de todas las rayuelas se conjuraran para derrotar por fin el lado oscuro del espejo.
Y, en fin, tal vez sobra decirlo, pero Julio y Carol, es un texto obligado para esa legión de cronopios que diseminados por el mundo todavía se emocionan cuando en la esquina de un parque se escucha la algarabía de los loros.

(Omar Ortiz. Tuluá, Colombia. 2015)


http://julioycarol.blogspot.com.es

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https://auroraboreal.net/actualidad/entrevistas/2229-entrevista-a-jose-alias

miércoles

Grafías del agua



Mientras tanto
el peso
se desvanece



 abandonar el deseo de tener razón
        un salto sin red ni suelo
        un espectáculo transparente
        inolvidable


textos y fotos de Grafías del agua. José Ali@s


NUEVA EDICIÓN 

lunes

FRágiles EvidenciAS

...
Un libro básico, elemental, cotidiano y universal. Un paseo por la mente espacial y las cosas de andar por casa. Aunque podría estar perfectamente equivocado, y sólo se trate de unas palabras más o de unos versos que podrían estar de menos. Cada lector, o lectora, tendrá su opinión. La mía sólo es otra. Tal vez, algo más cercana.

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TRES DECADAS TRES POEMARIOS/THREE DEACADES THREE COLLECTIONS OF POEMS -Edicion bilingüe./A Bilingual Edition-

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En esta selección se muestran tres cortos poemarios tres de las décadas de los '80 (De tinta negra), '90 (Agua de tu paso) y 2000 (Azucar en la mirilla), y unas 33 fotografías de lugares tan diversos como el Rastro de Madrid, Sierra de Gredos, Barcelona, India o Granada.

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Vistos por separado o mezclando versos y situaciones, el conjunto no dejará indiferente a los lectores que se aventuren en las páginas e imagenes propuestas.





A remarkable collection of poems and photographs by the actor José Alias, from the 1980s till our days.

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